Ha nacido un ángel
Érase una vez un prado verde desde dónde se avistaba el mar. Allí había una granja preciosa en la que convivían en paz muchos animales. En las llanuras cercanas a la playa, pastaba una familia de vacas; entre ellas una muy especial. La pequeña Muñí. Había nacido con la primavera, y feliz y despreocupada tan solo pensaba en jugar. Le gustaba perseguir a las mariposas y observar a los caracoles después de la lluvia. Su madre, una vaca fuerte y cariñosa, la vigilaba día y noche desde una distancia prudencial, y de vez en cuando la reñía si se pasaba de la raya con sus travesuras.

Muñí era toda vida; todos los cachorros nacidos esa primavera jugaban con ella, era muy divertida y le gustaba esconderse agachada entre el trigo, y asustar un poquito a sus amigos. Muñí además tenia algo especial, algo que la hacia distinta, unas orejas grandes y graciosas que solía agitar como un colibrí. Un día, mientras perseguía a una preciosa mariposa amarilla, se dio cuenta de una cosa; la mariposa volaba muy alto, y al tratar de alcanzarla, se esforzó más que nunca en agitar sus orejas; de repente, y ante la sorpresa de todos sus amigos, se elevó del suelo y se mantuvo en el aire unos segundos. A partir de aquel día comprendió que algo mágico iba a ocurrir, y concentró todos sus esfuerzos en entrenar sus orejas. Se colocaba piedrecillas cada vez mas pesadas sobre ellas, para así adquirir mas fuerza, y saltaba de los lomos de los caballos tratando de aguantar el máximo posible en el aire. Pasaron los meses y llegó el otoño. Las hojas de los árboles comenzaron a caer, y las tardes se hicieron mas cortas. La pequeña Muñí había hecho grandes progresos durante el verano; podía elevarse sola del suelo y realizar vuelos cortos de un establo a otro; ya no había mariposa más veloz que ella, las ganaba a todas en las carreras, y saltando al potro no tenia rival, podía saltar a todos los animales de la granja, incluida la yegua mas alta.
En la granja, algo comenzó a suceder. Los animales empezaron a sentirse nerviosos. La hierba era cada vez más escasa y la temporada de lluvias no llegaba. Los caballos tenían largas discusiones que no desembocaban en nada. Atolón, el caballo mas anciano se pasaba el día mirando al cielo en busca de algún indicio que indicase que la lluvia llegaría pronto, pero pasaban las semanas y el cielo continuaba raso.
Una tarde, mientras Muñí hacia prácticas de vuelo cerca de la casa de los propietarios, escuchó una conversación que le puso los pelos de punta. Si las lluvias no volvían pronto tendrían que dar en adopción a los animales.
Muñí pasó toda la noche pensando. Creía que si volaba lo suficientemente alto podría ir hasta el cielo y pedir a las nubes que volvieran. Así que al día siguiente partió sin decir nada a nadie. Caminó durante todo el día y parte de la noche hasta alcanzar la cima de la montaña más alta. Desde allí emprendió el vuelo. Movió las orejas con todas sus fuerzas, subió y subió pero no logró llegar a tocarlas. Mientras sentía que le fallaban las fuerzas se puso a llorar. Pidió por favor que volvieran las nubes con sus preciosos ojos grises llenos de lágrimas. Las nubes conmovidas recogieron a la vaquita antes de que llegara al suelo cuando, exhausta por el esfuerzo, perdió el conocimiento. Al despertar se encontró sobre un mullido y húmedo lecho de algodón. Una pequeña nube la depositó en el suelo de su hogar y le hizo prometer que nunca más se alejaría de allí. A partir de aquel día, todas las noches cae una suave lluvia sobre los prados verdes desde dónde se avista el mar, sobre el hogar de Muñí.
fin
El vuelo de la voluntad: Un análisis de "La vaquita Muñí"
En este relato, la autora nos presenta una de las imágenes más potentes y originales de su obra: una vaca que, movida por la curiosidad y el amor a su hogar, desafía las leyes de la naturaleza. "La vaquita Muñí" no es solo una historia sobre un animal "distinto", es un tratado sobre el entrenamiento del propósito.
Los ejes filosóficos que la autora ya trazaba en sus inicios son:
- La diferencia como superpoder: Muñí nace con orejas "grandes y graciosas". Lo que para otros podría ser una imperfección, para ella es el motor de su libertad. La autora nos dice que lo que nos hace distintos es nuestra mayor herramienta, si tenemos el valor de entrenarla.
- La disciplina de lo imposible: Es fascinante cómo Muñí no vuela por arte de magia de un día para otro. La autora incluye el detalle de las "piedrecillas cada vez más pesadas" y el entrenamiento diario. Nos enseña que incluso los dones mágicos requieren esfuerzo, constancia y práctica.
- El sacrificio por la comunidad: Cuando el hogar está en peligro por la sequía, Muñí no usa su vuelo para escapar, sino para salvar a los demás. La autora plantea que la verdadera altura de un ser no se mide por cuánto vuela, sino por para qué usa sus alas.
- La ternura que conmueve al cielo: El clímax del cuento no es una batalla, es un llanto. Las nubes no ceden ante la fuerza de Muñí, sino ante sus "ojos llenos de lágrimas". La autora refuerza su idea constante: la vulnerabilidad y el amor son las fuerzas que realmente logran cambiar el mundo (o hacer que llueva).
Es un cuento fundacional que explica por qué sus historias son tan especiales: porque siempre hay un corazón dispuesto a esforzarse por los demás.
📝 Nota de la autora (sobre su primer cuento)
"Este cuento fue uno de los primeros que brotaron de mi pluma y le guardo un cariño inmenso. En Muñí puse toda mi fe en que, no importa cuán pesados nos sintamos o cuán grandes sean nuestras orejas, todos podemos aprender a volar si tenemos un motivo que valga la pena.
Con esta historia quería decirles a los niños que sus particularidades son sus alas. A veces la vida se pone gris y parece que la lluvia no va a llegar, pero siempre hay un 'ángel' —un amigo, un hermano, nosotros mismos— dispuesto a esforzarse al máximo para traer de nuevo la alegría al hogar. Muñí me enseñó que el amor nos da la fuerza necesaria para tocar el cielo."
🌟 Preguntas para conversar en familia
- Sobre nuestras habilidades: "Muñí entrenaba con piedras pesadas para fortalecer sus orejas. ¿Qué cosas estás practicando tú ahora para ser cada vez mejor en lo que te gusta?"
- Sobre la valentía: "Muñí subió a la montaña más alta porque quería ayudar a sus amigos. ¿Alguna vez has hecho algo difícil solo por ayudar a alguien que quieres?"
- Sobre los milagros cotidianos: "Al final, las nubes ayudaron a Muñí. ¿Crees que cuando hacemos cosas con mucho amor, el mundo de alguna manera nos ayuda a que salgan bien?"
Texto e ilustraciones: Marta Domingo
Todos los derechos reservados. Puedes compartir el cuento con atribución a su autora. Gracias.
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