En un prado tibio, donde los caminos se marcaban solos entre la hierba, vivía la señora Tortugot, una tortuga de tierra de caparazón pulido y paso muy medido. Cada mañana salía a dar su paseo, y aunque siempre llegaba a tiempo, lo hacía con tanta calma que los caracoles la saludaban dos veces.
La señora Tortugot tenía un deseo secreto, que guardaba bajo el caparazón como una carta bien doblada: quería ser la tortuga más rápida de la carrera anual de tortugas de tierra. Pero los años habían pasado sin animarse a participar.
Avanzaban por el prado cabalgando juntos: ella con paso firme, él señalando atajos, esquivando piedras y anunciando pendientes. No corrían, pero nunca se detenían. Cuando la señora Tortugot se cansaba, Remigio contaba historias para aligerar el trayecto; cuando Remigio dudaba, Tortugot seguía adelante sin quejarse.
Con los días, algo curioso ocurrió. Los caminos se les hicieron más cortos, las mañanas más ligeras, y los caracoles dejaron de saludarlos dos veces.
El día de la prueba, atravesaron el prado de un extremo al otro antes de que la sombra del roble se moviera. No hubo aplausos ni cronómetros, solo una risa pequeña y un suspiro satisfecho.
Y así, cabalgando juntos, comprendieron que la verdadera velocidad no está en correr solo, sino en avanzar acompañado.
Fin
Sobre el cuento:
- El valor de la vulnerabilidad: La señora Tortugot guarda su deseo "como una carta bien doblada". La autora nos muestra que reconocer lo que anhelamos (y nuestras limitaciones para lograrlo solos) no es una debilidad, sino el primer paso para ponernos en marcha.
- La sinergia frente al individualismo: En un mundo que ensalza el "hazlo tú mismo", este cuento reivindica el acompañamiento. Remigio no corre por ella, pero le da el ritmo; Tortugot no vuela, pero ofrece la firmeza. La autora nos explica que avanzar "cabalgando juntos" no solo hace el camino más corto, sino que lo dota de significado.
- El éxito como proceso interno: La resolución del cuento es magistral en su sencillez. Al no haber cronómetros ni aplausos externos, la autora devuelve el poder al individuo: la satisfacción de Tortugot no viene de un trofeo, sino de la consciencia de haber llegado "más lejos que nunca". Es una lección vital sobre la auto-superación frente a la competición.
- Sobre los deseos: "La señora Tortugot guardaba su deseo bajo el caparazón. ¿Tienes tú algún deseo secreto que te gustaría intentar, aunque te parezca difícil?"
- Sobre la amistad: "¿Qué cosas hacía Remigio para que el camino de la tortuga fuera más ligero? ¿Cómo puedes tú ayudar a un amigo a 'llegar más lejos'?"
- Sobre la meta: "Al final no hubo medallas ni aplausos. ¿Por qué crees que la señora Tortugot se sentía tan contenta de todas formas?"

No hay comentarios:
Publicar un comentario