sábado, 10 de enero de 2026

Cuento Infantil "Las tres gatitas y el armario de la abuela"

 En la casa tranquila de la abuela, donde el polvo dormía sobre los marcos y el reloj marcaba las horas con voz de suspiro, vivían tres gatitas hermanas: Miel, de pelaje rubio como el trigo; Bruma, toda gris y silenciosa; y Nube, gris y blanca, con bigotes inquietos.

Una tarde, mientras su mamá dormía la siesta, las tres se acercaron al armario ropero de la abuela. Era alto, con dos brillantes espejos en sus puertas, y de madera pintada de blanco y azul con preciosas cenefas y detalles dorados; y guardaba un olor antiguo a lavanda y cartas viejas.
—No debemos entrar —dijo Bruma.
—Solo un ratito —respondió Nube.
Y Miel, curiosa, ya había empujado la puerta.

Dentro era como una cueva mágica. Saltaron entre abrigos y cajas, se escondieron en las baldas y rieron en silencio… hasta que ¡crac!
Una de las baldas cedió con un suspiro de madera cansada.

Las tres se quedaron quietas. Bruma bajó la cabeza. Nube salió corriendo. Y Miel, la rubia, rompió a llorar.

Con el corazón apretado, fue a buscar a su mamá y le confesó la diablura. La mamá gata escuchó en silencio. No se enfadó, pero sus ojos se humedecieron.
—Ese armario era de mi mamá —dijo—. La echo mucho de menos.

Miel comprendió entonces que no había roto solo una balda, sino un recuerdo. Se acercó despacio y la abrazó con cuidado. La mamá la envolvió con su cola y la consoló con ternura.
—Los recuerdos también se arreglan con cariño —susurró.

Desde ese día, Miel entendió lo importante que era cuidar lo que guarda amor, y le prometió a su mamá que la próxima vez obedecería, ya que comprendió que las palabras de su mamá, nunca eran en vano.



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