sábado, 10 de enero de 2026

Cuento Infantil de "La rana Masagaltas busca un hogar para poner sus huevos"

 Con la llegada de la primavera, cuando los charcos volvían a cantar y el aire olía a hierba nueva, la Señora Masagaltas, una rana verde de modales cuidadosos, salió a buscar un lugar apropiado donde poner sus huevos.

No quería cualquier estanque. Buscaba uno tranquilo, con sombra por la mañana y sol amable por la tarde, lejos de niños curiosos y cigüeñas distraídas.

Tras varios saltos prudentes, descubrió algo extraordinario: una casa colonial abandonada, de paredes claras y contraventanas torcidas, dormida bajo la hiedra. Detrás de ella había un precioso estanque, redondo como un plato de porcelana, rodeado de rosales antiguos, margaritas y flores silvestres que se inclinaban para mirarse en el agua.

La Señora Masagaltas se acercó con cautela. Probó el agua con una pata. Estaba fresca y limpia. Escuchó. Solo el zumbido de una abeja y el susurro del viento entre las rosas.

—Aquí —croó suavemente— será perfecto.

Se instaló bajo una hoja grande de lirio y, con gran delicadeza, depositó sus huevos brillantes como pequeñas perlas. Por las tardes, descansaba en una piedra tibia; por las noches, cantaba bajito para no despertar a la casa dormida.



Pronto, otros vecinos llegaron: un caracol de concha rayada, una libélula azul y un petirrojo que bebía del estanque con elegancia. El jardín, agradecido, parecía florecer aún más.

Y así, entre rosas, agua clara y silencio amable, la Señora Masagaltas encontró no solo un lugar para su familia, sino un verdadero hogar, donde la primavera decidió quedarse un poco más.

Una mañana clara, el agua tembló suavemente.
Los huevos se abrieron en silencio y de ellos surgieron pequeños renacuajos, oscuros, redondos y brillantes, que comenzaron a moverse como comas vivas entre los lirios.

Día a día crecieron con paciencia: primero colitas inquietas, luego patitas diminutas. El estanque se llenó de suaves chapoteos y ensayos de croar, cada vez más seguros. Cuando por fin se convirtieron en ranitas verdes, el jardín parecía respirar con alegría.

La Señora Masagaltas los miró nadar y saltar, y supo que aquel estanque, rodeado de rosas y flores, estaba ya lleno de vida.




Fin

Sobre el cuento: 

El arte de elegir donde florecer: Un análisis de "La rana Masagaltas"
En este relato, la autora nos presenta una metáfora perfecta sobre la maternidad consciente y la búsqueda de la armonía. A través de los "modales cuidadosos" de la Señora Masagaltas, se nos invita a reflexionar sobre cómo el entorno influye en el crecimiento y en la paz interior.
Los pilares filosóficos de la autora en esta historia son:
  • La búsqueda de la serenidad: La protagonista no se conforma con cualquier lugar; busca el equilibrio entre "sombra por la mañana y sol amable por la tarde". La autora nos enseña que elegir nuestro entorno es un acto de autocuidado y de amor hacia quienes dependen de nosotros.
  • La belleza de lo olvidado: La elección de una "casa colonial abandonada" es magistral. La autora sugiere que la vida y la belleza pueden resurgir en lugares que el mundo parece haber olvidado. Donde otros ven abandono, Masagaltas ve un santuario.
  • La paciencia del crecimiento: La descripción de los renacuajos como "comas vivas" es una imagen poética preciosa. La autora respeta los tiempos de la naturaleza: colitas, patitas y, finalmente, el salto. Es una oda a la paciencia y a disfrutar de cada etapa del desarrollo.
  • La creación de comunidad: Al llegar Masagaltas, el jardín revive y atrae a otros (el caracol, la libélula, el petirrojo). La autora nos transmite que cuando alguien cuida un espacio con amor, ese bienestar se expande y crea un ecosistema de paz para todos.
Es un cuento que celebra la vida en su estado más puro y nos recuerda que, a veces, la primavera "decide quedarse un poco más" en los lugares donde hay cuidado y respeto.

📝 Nota de la autora (sobre la búsqueda del hogar)
"Con la Señora Masagaltas quería hablar de la importancia de pararse a observar antes de actuar. A veces, en el ajetreo de la vida, ponemos nuestras energías en cualquier sitio, pero esta rana nos enseña que merecemos buscar nuestro propio 'estanque de porcelana'.
Este cuento es una invitación a la calma. Quería que los niños sintieran que el mundo puede ser un lugar seguro y acogedor si aprendemos a respetar sus ritmos y a cuidar los pequeños rincones de naturaleza que nos rodean. La vida siempre encuentra su camino si le damos un lugar tranquilo donde empezar."

🌟 Preguntas para conversar en familia
  1. Sobre el entorno: "La Señora Masagaltas buscó mucho hasta encontrar el lugar perfecto. ¿Qué cosas hacen que tu casa o tu habitación se sientan como un lugar seguro y feliz?"
  2. Sobre la paciencia: "Los renacuajos tardaron un tiempo en convertirse en ranitas. ¿Hay algo que estés aprendiendo a hacer poco a poco, como ellos?"
  3. Sobre la naturaleza: "¿Has visto alguna vez un lugar abandonado donde las flores y los animales hayan vuelto a vivir? ¿Cómo crees que podemos ayudar a que los animales encuentren hogares seguros?"

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